Saturday, October 21, 2006


Tiempo de...


“Hubo un tiempo que fue hermoso”…desde luego que si hubo un tiempo en el que tenia la facilidad de enamorarme de una manera casi increíble, y claro no me refiero a esos enamoramientos que en época de casi adultos solemos tener, en las que entramos y salimos de relaciones, casi como en fines de semana se asisten a discotecas o bares o pub´s, no. Es decir hubo una época en la que creía efectivamente en el amor de manera innegable y sin cuestionamientos, y también recuerdo que fue hace no mucho y es que no se en que punto exacto de la vida, se me fue como por encanto la inocencia, que vamos, tampoco la iba a conservar para toda la vida, no iba a ser algo así como un Peter Pan en extinción ni nada de eso, pero es que se extraña tanto la capacidad de dar a manos llenas y sin temores…es tan hermoso el decir: “te amare toda la vida” y verdaderamente sentir que así será…ahora las cosas han cambiado y nos cuidamos hasta de decir eso, porque no lo sentimos y si sentimos algo mas fuerte que un simple apasionamiento, será que no estamos seguros que ese sentimiento tendrá una duración algo mas larga que un par de noches.
Extraño tanto esa enormidad de sentimiento, siempre pensé que seguiría enamorándome aun a los 70 años y de la misma manera, va a ser que no es posible, que tal vez solo tenemos algunos cartuchos para el amor...y no se, si ya se me han acabado todos o alguno queda en la recamara.
Se que a veces pienso que ya esto del enamoramiento quedo en el siglo pasado y que en estos tiempos hay que ser algo mas pragmáticos, también tuve mi tiempo de ser frívolo y darle gusto al cuerpo no se piense que solo fui de un romántico perdido, y claro de relaciones fugaces muchísimas, sin embargo ahora eso ya no es suficiente y se aspira a mas, el problema es: ¿¿¿que significa mas??? Resulta contradictorio descreer en el amor y aun así esperarlo…pues que se hace, ahora resulta que hasta ni yo mismo se lo que quiero…

1 Comments:

Blogger ROSANNA TISSERA said...

El mundo(eduardo galeano)
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.

No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
pd:porque desde que te conoci te convertiste en uno de esos fueguitos.... un abrazote enorme, rosann

4:28 PM, March 25, 2007  

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