
El alma de poeta, en la retorica Zen...
“Si buscamos por encima de todo la modestia, escribiremos como Buson. Si nos creemos genios -al margen de que lo seamos o no- haremos el haiku de Bashô. Si somos complejos y valientes, llegaremos a ser Shiki. Si pensamos que somos cultos, como Sôseki. Si somos de ánimo ligero, como Kikaku. Si hemos logrado la plena conciencia de nuestros actos, seremos Santôka. Si nos consideramos espiritualmente realizados, nos veremos siendo Hôsai. Si carecemos de gracia, Ryôkan. Y si lo que piensen de nosotros nos importa un pimiento, nos transformaremos en Issa. Nuestra manera de ser, nuestras virtudes y defectos, se evidenciarán en nuestro haiku y cualquiera podrá allí fácilmente verlos.”
En el crepúsculo
ráfagas de viento y lluvia
Luz ardiente que se deshace
y se apaga
Ya he dejado de tocar la flauta de bambú
Y frente al espejo engastado con flores
ligeramente me maquillo
Bajo el vestido de seda púrpura
mi fina piel de nieve
Exhala un delicioso perfume
Entonces
sonriendo
susurro a mi amado:
“esta noche
tras el dosel de muselina
sentiremos el frescor de nuestro lecho”
El sueño vuelve siempre a la solitaria aldea de la montaña.
En los cardales se levanta el viento, y al mediodía
se calma el ininterrumpido canto de la cigarra
en el camino que atraviesa el bosque.
El sol brilla en el cielo azul, el volcán duerme.
… Y yo,aunque se que nadie me escucha, sigo hablando
de las islas, montes, olas, rayos del sol y de luna que he visto.
El sueño no va más allá de ese punto.
¡Si tan solo pudiera olvidarlo todo, completamente!
Cuando pueda olvidar hasta el acto de olvidar
mi sueño se helará en recuerdos de invierno,
y abrirá una puerta en la soledad
para viajar por una ruta iluminada con fragmentos de estrellas.


